Posted in Uncategorized by Vinícius . on abril 26, 2011

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.”

Capítulo 7, O Jogo da Amarelinha – Júlio Cortázar

Posted in Uncategorized by Vinícius . on abril 17, 2011

te quero no canto empoeirado da estante, entre os livros que, se não escondesse, tomariam minha vida.

te quero guardado de todos estes  que impedem meu peito de projetar-se,

que mastigam minhas aspirações e dizem que passos tomar como meus.

te quero protegido dos que circundam o palco trepidante em minha cabeça,

longe de lembranças que me fazem menos teu,

longe dos beijos de primeira noite que me abandonam solitário e cheirando a cinzas.

te quero apenas em lugares inacessíveis e belos,

nos dias de céu nublado e pingos de chuva modesta, no café pelando entre os dedos,

nos dias que ninguém mais se precise,

quando meus olhos nos teus se põem e no travesseiro não há cheiro que não o nosso.